El naufragio del Titán
El naufragio del Titán Bebió temerariamente de la botella, pues necesitaba el estimulante y pensó, quizá con razón, que ninguna droga común podÃa afectarle en su estado actual. Luego examinó los restos del desastre (en su mayor parte reducidos a leña menuda para encender fuego). Entre aquellos despojos sobresalÃa un bote salvavidas de acero, sellado por compartimentos estancos —ahora inclinados más de noventa grados— y apoyado sobre un costado. Si se cubrÃa con lona una de sus mitades y se encendÃa una pequeña hoguera en el otro, podÃa ofrecer un refugio mejor y más cálido que el puente, pues el acero era un buen transmisor de calor. Un marinero sin cerillas es una rareza; Rowland, pues, cortó leña, encendió el fuego, colgó la lona y trajo a la niña, que pedÃa lastimeramente un poco de agua.