El naufragio del Titán
El naufragio del Titán Encontró un jarro —probablemente olvidado en algún bote agujereado antes de ser arriado finalmente a los pescantes— y dio de beber a la niña, no sin antes añadir unas gotas de whisky. Entonces empezó a pensar en el desayuno. Cortó una tajada de los cuartos traseros del oso, la asó ensartándola en una varilla y le supo rica y sustanciosa; pero cuando intentó dar de comer a la niña, comprendió que necesitaba dejarle los brazos libres, y asà lo hizo, sacrificando su manga derecha para cubrirlos. Eso y la comida hicieron que la pequeña dejara de llorar por un rato, y Rowland se recostó junto a ella en el cálido bote. El whisky se acabó antes de terminar el dÃa, y él cayó en un delirio febril, mientras que la niña se encontraba un poco mejor.