Utopía
Utopía —Cierto —dije yo— si te refieres a esa filosofía escolástica para la que cualquiera solución es buena y aplicable a cualquier situación. Pero hay otra filosofía que sabe el terreno que pisa, es más fiable, y desempeña el papel que le corresponde según una línea que se ha trazado. Ésta es la filosofía de que te has de servir. Si representas, por ejemplo, una comedia de Plauto en que los esclavos intercambian comicidad, es evidente que no has de aparecer en el escenario en ademán de filósofo, recitando el pasaje de La Octavia en que Séneca discute con Nerón. ¿No sería preferible en tal caso, representar un papel mudo antes que caer en el ridículo de una tragicomedia, recitando textos fuera de lugar? Destruyes y ridiculizas toda la representación si mezclas textos tan diferentes, aunque los añadidos por tu cuenta sean mejores. Cualquiera que sea tu papel desempéñalo lo mejor que puedas; y no eches a perder el espectáculo, con el pretexto de que se te ha ocurrido algo más ingenioso. Esto mismo ocurre en los asuntos del Estado y en las deliberaciones de los príncipes. Si no es posible erradicar de inmediato los principios erróneos, ni abolir las costumbres inmorales, no por ello se ha de abandonar la causa pública. Como tampoco se puede abandonar la nave en medio de la tempestad porque no se pueden dominar los vientos. No quieras imponer ideas peregrinas o desconcertantes a espíritus convencidos de ideas totalmente diferentes. No las admitirían. Te has de insinuar de forma indirecta. Y te has de ingeniar por presentarlo con tal tino que, si no puedes conseguir todo el bien, resulte el menor mal posible. Para que todo saliera bien, deberían ser buenos todos, cosa que no espero ver hasta dentro de muchos años.