Piense y hágase rico
Piense y hágase rico No puede existir compromiso alguno entre la pobreza y la riqueza. Los dos caminos que conducen a ellas van en direcciones opuestas. Si lo que usted desea son riquezas, tiene que negarse a aceptar cualquier circunstancia que conduzca hacia la pobreza. (La palabra «riqueza» se utiliza aquà en su más amplio sentido, refiriéndonos con ella a los planos espiritual, mental y material). El punto de partida del camino que conduce a la riqueza es el deseo. En el primer capÃtulo, usted recibió instrucciones completas para el uso adecuado del deseo. En este capÃtulo sobre el temor encontrará instrucciones completas para preparar a su mente con el propósito de hacer un uso práctico del deseo.
Asà pues, éste es el lugar en el que se le planteará un desafÃo mediante el que determinará de modo definitivo cuánta de esta filosofÃa ha absorbido usted. Aquà está el punto en el que puede convertirse en profeta y pronosticar, con exactitud, qué le reserva el futuro. SÃ, después de haber leÃdo este capÃtulo, usted se halla dispuesto a aceptar la pobreza, será mejor que prepare a su mente para recibir pobreza. Se trata de una decisión que usted no puede evitar.