Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Pasaron cinco años antes de que apareciera la oportunidad que habÃa estado buscando. Para todos, excepto para él, sólo parecÃa una parte más del engranaje de los negocios de Edison, pero en su interior, él fue el socio de Edison cada minuto del dÃa, desde el primero en que empezó a trabajar allÃ.
Es una ejemplificación notable del poder de un deseo definido. Barnes consiguió su objetivo porque deseaba ser socio de Edison más que ninguna otra cosa. Creó un plan con el que alcanzar su propósito. Pero quemó todas sus naves tras de sÃ. Se mantuvo firme en su deseo hasta que éste se convirtió en la obstinación obsesiva de su vida y, finalmente, en un hecho.
Cuando viajó a Orange, no se dijo a sà mismo: «Trataré de convencer a Edison de que me dé algún tipo de trabajo», sino: «Voy a ver a Edison para explicarle que he venido a hacer negocios con él».
No se dijo: «Estaré alerta ante cualquier otra oportunidad, en caso de que no consiga lo que quiero en la organización de Edison», sino: «No hay más que una cosa en este mundo que estoy decidido a conseguir, y es asociarme con Edison en sus negocios. Quemaré todas las naves tras de mÃ, y apostaré mi futuro a mi capacidad para conseguir lo que quiero».
No se planteó en ningún momento retroceder. ¡TenÃa que triunfar o morir!
¡Ésa es toda la historia del éxito de Barnes!