Piense y hágase rico
Piense y hágase rico SI…, y éste es el mayor de todos ellos, si yo tuviera el valor de verme tal y como soy en realidad, descubrirÃa qué es lo que pasa conmigo, y lo corregirÃa. Entonces tendrÃa la oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender algo de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre algo que no está del todo bien porque estarÃa donde deberÃa estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis debilidades, y menos buscando excusas que las justificaran.
Encontrar excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo nacional. El hábito es tan viejo como el ser humano, ¡y fatal para el éxito! ¿Por qué la gente se aferra a sus mezquinas excusas? La respuesta es evidente. Defienden sus excusas porque ellos mismos las crean. Toda excusa es hija de la propia imaginación. Y está en la naturaleza del hombre defender lo que es producto del propio cerebro.
Encontrar excusas es un hábito profundamente arraigado. Los hábitos son difÃciles de romper, sobre todo cuando ofrecen una justificación para algo que hemos hecho. Platón pensaba en esta verdad cuando afirmó: «La primera y mejor victoria es conquistar el yo. Ser conquistado por el yo es, de todas las cosas, la más vergonzosa y vil».