Piense y hágase rico
Piense y hágase rico La llave maestra es intangible, pero muy poderosa. Otorga el privilegio de crear, en la propia mente, un ardiente deseo de alcanzar una forma definida de riqueza. No hay ningún castigo por utilizarla, pero se ha de pagar un precio por no hacerlo. Ese precio es el fracaso. Si se la utiliza, en cambio, le espera una recompensa de enormes proporciones. Se trata de la satisfacción que nos produce conquistar el yo y obligar a la vida a entregarnos aquello que se le pide.
La recompensa es digna de su esfuerzo. ¿Está dispuesto a empezar y convencerse?
«Si todos estamos relacionados —dijo el inmortal Emerson—, debemos conocernos». Para terminar, permÃtaseme decir: «Si todos estamos relacionados, nos hemos conocido a través de estas páginas».
FIN
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