Aurelia o El sueno y la vida
Aurelia o El sueno y la vida —Con eso es con lo que lo ha herido.
No sé cómo explicar que, en mis ideas, los acontecimientos terrestres podÃan coincidir con los del mundo sobrenatural, es más fácil sentirlo que enunciarlo claramente[2]. ¿Pero quién era ese EspÃritu que era yo mismo y existÃa a la vez fuera de mÃ? ¿Era el doble de las leyendas, o ese hermano mÃstico que los orientales llaman ferouer? ¿No estaba yo impresionado por la historia de aquel caballero que combatió toda una noche en un bosque contra un desconocido que era él mismo? Sea como fuere, creo que la imaginación humana no ha inventado nada que no sea cierto, en este mundo o en los otros, y no podÃa dudar de lo que habÃa visto tan claramente.
Una idea terrible vino a mi mente. —El hombre es doble —me dije.

«Siento en mà dos hombres», ha escrito un Padre de la Iglesia. La cooperación de dos almas ha depositado ese germen mixto en un cuerpo que ofrece él mismo dos porciones similares reproducidas en todos los órganos de su estructura. Hay en todo hombre un espectador y un actor, quien habla y quien responde. Los orientales han creÃdo ver allà dos enemigos: el bueno y el mal genio.