Los jardines interiores
Los jardines interiores de la vida!, ¡quién penetra los rigores del arcano!
—Adiós, virgen… —¡Para siempre! —respondió con asperezas
una fuga, y al perderme tras los árboles del llano,
en mi espÃritu rebelde sollozaban las tristezas,
las tristezas sollozaban en las cuerdas del piano…