Poesia y prosa
Poesia y prosa Le recordé enseguida la redondilla de sor Juana Inés:
Opinión ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite es ingrata,
y si os admite es liviana…
—¡Eso es, eso es! —exclamó—. ¡Qué bien dicho!
—Le prometo a usted que me limitaré a creer que sólo es usted caritativa; es decir, santa, porque como dice el catecismo del padre Ripalda, el mayor y más santo para Dios es el que tiene mayor caridad, sea quien fuere…
—En ese caso, acepto una taza de té.
Y buscamos, amigo, un rinconcito en una pastelerÃa elegante.