Poesia y prosa
Poesia y prosa La acogida un poco brusca, pero llana y cordial del joven maestro, habÃa quitado a Lope hasta la última brizna de su timidez caracterÃstica en su nuevo estado.
Era grande su admiración por el Greco, que si no gozaba aún de la notoriedad que le dieron después en Toledo (quizá más que sus amigos, sus opositores, dispuestos siempre a hablar de su extravagante condición y manera), empezaba ya, sin embargo, a retratar a muchos hidalgos de Castilla, imprimiendo en todos estos trabajos su imborrable sello; y la idea de que él también merecerÃa ser pintado por aquella mano maestra, le llenó de alegrÃa.
La conversación se generalizó a poco y se volvió animada.