Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Logan sintió que algo dentro de él se estremecÃa. Quiso responder, pero las palabras no llegaban. En lugar de eso, tomó las manos de Beth, sus dedos entrelazándose como si fueran las únicas piezas que encajaban en ese rompecabezas roto que era su vida.
—No tienes que estar sola —dijo Logan finalmente, su voz cargada de una promesa que no sabÃa si podÃa cumplir.
Beth sonrió, pero en sus ojos habÃa algo más profundo, algo que Logan no podÃa descifrar. El peso de la fotografÃa quemaba en su bolsillo como un recordatorio de lo frágil que era todo aquello.
En otro rincón del pueblo, Keith Clayton estaba lejos de la calma que el lago ofrecÃa. En la penumbra de su oficina, con el whisky como único compañero, revisaba una carpeta llena de documentos que habÃa conseguido sobre Logan. Papeles, registros incompletos… demasiadas incógnitas para su gusto.
—¿Quién demonios eres? —murmuró para sà mismo, arrojando la carpeta al suelo.
La confrontación era inevitable. Al dÃa siguiente, Keith apareció frente a Logan en el refugio, su postura agresiva y su sonrisa torcida como un arma cargada. —No sé qué estás buscando aquÃ, pero te aseguro que no lo encontrarás.