Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Logan sostuvo su mirada, sintiendo un nudo en el estómago. —No. Solo… buscaba algo —respondió, desviando los ojos hacia Zeus, que corrÃa tras el frisbee con entusiasmo.
Beth se acercó, bajando la guardia como nunca antes. Sus ojos tenÃan una mezcla de curiosidad y algo que Logan no podÃa identificar del todo. —¿Y lo encontraste? —dijo en voz baja.
—Aún no estoy seguro —respondió Logan, sin saber si hablaba de la fotografÃa, de Beth o de algo más que lo mantenÃa atado a ese lugar.
Los dÃas continuaron, y la relación entre ellos se volvió más natural. Logan no solo era un extraño con un perro imponente; ahora era alguien que Beth podÃa confiar para ayudar en el refugio, para escucharla cuando hablaba de su dÃa, incluso para compartir silencios cómodos bajo la luz de las estrellas. Ben, por su parte, lo idolatraba.
—¿Por qué Zeus te hace caso en todo? —preguntó una tarde el niño, mientras acariciaba al perro. —Porque me escucha, y yo lo escucho a él —contestó Logan, sin apartar los ojos del frisbee que Ben sostenÃa.
