Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Beth, al escucharlos desde la distancia, sintió algo que no querÃa admitir: Logan estaba llenando un espacio que ella habÃa cerrado durante mucho tiempo. Pero también sabÃa que las cosas buenas no duraban, no con Keith acechando.
Keith Clayton no era un hombre que se quedara de brazos cruzados. Desde el primer dÃa habÃa observado a Logan con el mismo recelo con el que un perro guardián miraba a un intruso. Y ahora, ese recelo se estaba transformando en obsesión. —¿Quién demonios es ese tipo? —preguntó Keith a uno de sus compañeros, mientras hojeaba un archivo sobre Logan en la estación del sheriff. —Parece limpio, pero es un tipo raro. No tiene récord. Es un fantasma.
Keith cerró el archivo con fuerza, una sonrisa torcida en su rostro. —Un fantasma, ¿eh? Bueno, veremos qué tan invisible es cuando empiece a sentir presión.
Esa noche, Logan sintió la amenaza más cerca que nunca. Encontró su mochila revisada, el cierre ligeramente mal colocado. La fotografÃa seguÃa allÃ, pero el mensaje era claro: Keith sabÃa que habÃa algo que esconder.
Beth lo notó distante al dÃa siguiente, su mirada fija en algo más allá de lo que podÃa ver. —¿Estás bien? —preguntó, acercándose a él en el porche.