Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Falsos valores y palabras ilusas: ésos son los peores monstruos para los mortales, – largo tiempo duerme y aguarda en ellos la fatalidad.
Mas al fin ésta llega y vigila y devora y se traga aquello que construyó tiendas para sà encima de ella.
¡Oh, contemplad esas tiendas que esos sacerdotes se han construido! Iglesias llaman ellos a sus cavernas de dulzona fragancia.
¡Oh, esa luz falsa, ese aire que huele a moho! ¡Aquà donde al alma no le es lÃcito – elevarse volando hacia su altura!
Su fe, por el contrario, ordena esto: «¡De rodillas subid la escalera, pecadores!»[164].
¡En verdad, prefiero ver incluso al hombre carente de pudor que los torcidos ojos de su pudor y devoción!
¿Quién creó para sà tales cavernas y escaleras de penitencia? ¿No fueron aquellos que querÃan esconderse y se avergonzaban del cielo puro?
Y sólo cuando el cielo puro vuelva a mirar a través de techos derruidos y llegue hasta la hierba y la roja amapola crecidas junto a muros derruidos[165], – sólo entonces quiero yo volver a dirigir mi corazón hacia los lugares de ese Dios.
Ellos llamaron Dios a lo que les contradecÃa y causaba dolor: y en verdad, ¡mucho heroÃsmo habÃa en su adoración!