Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra También su voluntad de héroe tiene todavÃa que olvidarla: un elevado debe ser él para mÃ, y no sólo un sublime: – ¡el éter mismo deberÃa elevarlo a él, el falto de voluntad!
Él ha domeñado monstruos, ha resuelto enigmas: pero aún deberÃa redimir a sus propios monstruos y enigmas, en hijos celestes deberÃa aún transformarlos.
Su conocimiento no ha aprendido todavÃa a sonreÃr y a no tener celos; aún no se ha vuelto tranquila en la belleza su caudalosa pasión.
En verdad, no en la saciedad deberÃa callar y sumergirse su ansia, ¡sino en la belleza! El encanto forma parte de la magnanimidad de los magnánimos.
Con el brazo apoyado sobre la cabeza: asà deberÃa reposar el héroe, asà deberÃa superar incluso su reposo.
Pero cabalmente al héroe lo bello le resulta la más difÃcil de todas las cosas. Inconquistable es lo bello para toda voluntad violenta.
Un poco más, un poco menos: justo eso es aquà mucho, es aquà lo más.
Estar en pie con los músculos relajados y con la voluntad desuncida: ¡eso es lo más difÃcil para todos vosotros, los sublimes!
Cuando el poder se vuelve clemente y desciende hasta lo visible: belleza llamo yo a tal descender.