Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra Por los mismos días en que estos marineros habían desembarcado en la isla de fuego se difundió el rumor de que Zaratustra había desaparecido; y cuando se preguntaba a sus amigos, éstos contaban que se había embarcado de noche sin decir adonde iba[240].
Se produjo así cierta intranquilidad; al cabo de tres días se añadió a ella el relato de los marineros – y entonces todo el pueblo se puso a decir que el diablo se había llevado a Zaratustra. Sus discípulos se reían ciertamente de tales habladurías; y uno de ellos llegó a decir: «Yo creo más bien que es Zaratustra el que se ha llevado al diablo». Pero en el fondo de su alma todos ellos estaban llenos de preocupación y de anhelo: por ello grande fue su alegría cuando al quinto día Zaratustra apareció entre ellos.[241]
Y éste es el relato de la conversación de Zaratustra con el perro de fuego[242].
La tierra, dijo él, tiene una piel; y esa piel tiene enfermedades. Una de ellas se llama, por ejemplo: «hombre».
Y otra de esas enfermedades se llama «perro de fuego»: acerca de éste los hombres han dicho y han dejado que les digan muchas mentiras.
Para sondear ese misterio atravesé el mar: y he visto desnuda la verdad, ¡creedme!, desnuda de pies a cabeza.