Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Conozco mi suerte, se dijo por fin con pesadumbre. ¡Bien! Estoy dispuesto. Acaba de empezar mi última soledad.
¡Ay, ese mar triste y negro a mis pies! ¡Ay, esa grávida desazón nocturna! ¡Ay, destino y mar! ¡Hacia vosotros tengo ahora que descender!
Me encuentro ante mi montaña más alta y ante mi más larga caminata: por eso tengo primero que descender más bajo de lo que nunca descendÃ:
– ¡Descender al dolor más de lo que nunca descendÃ, hasta su más negro oleaje! Asà lo quiere mi destino: ¡Bien! Estoy dispuesto.
¿De dónde vienen las montañas más altas?, pregunté en otro tiempo. Entonces aprendà que vienen del mar.
Este testimonio está escrito en sus rocas y en las paredes de sus cumbres. Lo más alto tiene que llegar a su altura desde lo más profundo. –
Asà dijo Zaratustra en la cima del monte, donde hacÃa frÃo; mas cuando se acercó al mar y se encontró por fin únicamente entre los escollos, el camino lo habÃa cansado y vuelto aún más anheloso que antes.
Todo continúa aún dormido, dijo; también el mar duerme. Ebrios de sueño y extraños miran sus ojos hacia mÃ.