Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Oh, cuándo regresaré a mi patria, donde ya no tengo que agacharme – ¡donde ya no tengo que agacharme ante los pequeños!». – Y Zaratustra suspiró y miró a la lejanÃa. –
Y aquel mismo dÃa pronunció su discurso sobre la virtud empequeñecedora.
2
Yo camino a través de este pueblo y mantengo abiertos mis ojos: no me perdonan que no esté envidioso de sus virtudes.
Tratan de morderme porque les digo: para gentes pequeñas son necesarias virtudes pequeñas – ¡y porque me resulta duro que sean necesarias gentes pequeñas!
TodavÃa me parezco aquà al gallo caÃdo en corral ajeno, al que picotean incluso las gallinas; sin embargo, no por ello me enfado yo con estas gallinas.
Soy cortés con ellas, como con toda molestia pequeña; ser espinoso con lo pequeño paréceme una sabidurÃa de erizos.
Todos ellos hablan de mà cuando por las noches están sentados en torno al fuego – hablan de mÃ, mas nadie piensa – ¡en mÃ!
Éste es el nuevo silencio que he aprendido: su ruido a mi alrededor extiende un manto sobre mis pensamientos.