Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Y la hipocresÃa que peor me pareció entre ellos fue ésta: que también los que mandan fingen hipócritamente tener las virtudes de quienes sirven.
«Yo sirvo, tú sirves, nosotros servimos» – asà reza aquà también la hipocresÃa de los que dominan, – ¡y ay cuando el primer señor es tan sólo el primer servidor![305]
Ay, también en sus hipocresÃas se extravió volando la curiosidad de mis ojos; y bien adiviné yo toda su felicidad de moscas y su zumbar en torno a soleados cristales de ventanas.
Cuanta bondad veo, esa misma debilidad veo. Cuanta justicia y compasión veo, esa misma debilidad veo.
Redondos, justos y bondadosos son unos con otros, asà como son redondos, justos y bondadosos los granitos de arena con los granitos de arena.
Abrazar modestamente una pequeña felicidad – ¡a esto lo llaman ellos «resignación»! Y, al hacerlo, ya bizquean con modestia hacia una pequeña felicidad nueva.
En el fondo lo que más quieren es simplemente una cosa: que nadie les haga daño. Asà son deferentes con todo el mundo y le hacen bien.
Pero esto es cobardÃa: aunque se llame «virtud». –