Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra No encontraron la muerte en un «crepúsculo»[332], – ¡ésa es la mentira que se dice! Antes bien, encontraron su propia muerte – ¡riéndose!
Esto ocurrió cuando la palabra más atea de todas fue pronunciada por un dios mismo, – la palabra: «¡Existe un único dios! ¡No tendrás otros dioses junto a mÃ!»[333] –
– un viejo dios huraño, un dios celoso se sobrepasó de ese modo: –
Y todos los dioses rieron entonces, se bambolearon en sus asientos y gritaron: «¿No consiste la divinidad precisamente en que existan dioses, pero no dios?»[334].
El que tenga oÃdos, oiga. –
Asà dijo Zaratustra en la ciudad que él amaba y que se denomina «La Vaca Multicolor». Desde allÃ, en efecto, le faltaban tan sólo dos dÃas de camino para retornar a su caverna y a sus animales; y su alma se regocijaba continuamente por la proximidad de su retorno a casa. –