Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – como si un árbol me hiciera señas, un árbol de amplio ramaje, de voluntad fuerte, torcido como para ofrecer respaldo e incluso escabel al cansado del camino: asà se erguÃa el mundo sobre mi promontorio: –
– como si manos gráciles me tendiesen un cofre, – un cofre abierto, para éxtasis de ojos pudorosos y reverentes: asà se me tendÃa hoy el mundo: –
– no bastante enigma para espantar de él el amor de los hombres, no bastante solución para adormecer la sabidurÃa de los hombres: – ¡una cosa humanamente buena era hoy para mà el mundo, al que tantas cosas malas se le atribuyen!
¡Cuánto agradecà a mi sueño matinal el que yo pesase asà hoy, al amanecer, el mundo! ¡Como una cosa humanamente buena vino a mà ese sueño y consolador del corazón!
Y para proceder durante el dÃa como él, y para seguirlo e imitarlo en lo mejor de él: quiero yo ahora poner en la balanza las tres cosas más malvadas que existen y sopesarlas de un modo humanamente bueno. –
Quien aprendió aquà a bendecir aprendió también a maldecir: ¿cuáles son en el mundo las tres cosas más maldecidas? Ésas son las que voy a poner en la balanza.