Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra Voluptuosidad: para la chusma, el fuego lento en que se abrasa; para toda la madera carcomida, para todos los pingajos hediondos, el preparado horno ardiente y llameante.
Voluptuosidad: para los corazones libres, algo inocente y libre, la felicidad del jardín terrenal, el desborde de gratitud de todo futuro al ahora.
Voluptuosidad: sólo para el marchito es un veneno dulzón, para los de voluntad leonina, en cambio, es el gran estimulante cordial, y el vino de los vinos respetuosamente tratado.
Voluptuosidad: la gran felicidad que sirve de símbolo a toda felicidad más alta y a la suprema esperanza. A muchas cosas, en efecto, les está prometido el matrimonio y más que el matrimonio, –
– a muchas cosas que son entre sí más extrañas que hombre y mujer: – ¡y quién ha comprendido del todo cuán extraños son entre sí hombre y mujer!
Voluptuosidad: – mas basta, quiero tener vallas alrededor de mis pensamientos, también de mis palabras: ¡para que no entren en mis jardines los cerdos y los exaltados! –
Ambición de dominio: el látigo de fuego para los más duros entre los duros de corazón; el espantoso martirio reservado al más cruel; la sombría llama de piras encendidas.