Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Mas a sà mismo se ha descubierto quien dice: éste es mi bien y éste es mi mal: con ello ha hecho callar al topo y enano que dice: «bueno para todos, malvado para todos».
En verdad, tampoco me agradan aquellos para quienes cualquier cosa es buena e incluso este mundo es el mejor[358]. A éstos los llamo los omnicontentos.
Omnicontentamiento que sabe sacarle gusto a todo: ¡no es éste el mejor gusto! Yo honro las lenguas y los estómagos rebeldes y selectivos, que aprendieron a decir «yo» y «sû y «no».
Pero masticar y digerir todo – ¡ésa es realmente cosa propia de cerdos! Decir siempre sà – ¡esto lo ha aprendido únicamente el asno[359] y quien tiene su mismo espÃritu! –
El amarillo intenso y el rojo ardiente: eso es lo que mi gusto quiere, – él mezcla sangre con todos los colores. Mas quien blanquea su casa me delata un alma blanqueada[360].
De momias se enamoran unos, otros, de fantasmas; y ambos son igualmente enemigos de toda carne y de toda sangre – ¡oh, cómo repugnan ambos a mi gusto! Pues yo amo la sangre.
Y no quiero habitar ni residir allà donde todo el mundo esputa y escupe: éste es mi gusto, – preferirÃa vivir entre ladrones y perjuros. Nadie lleva oro en la boca.