Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – hacia futuros remotos, que ningún sueño habÃa visto aún, hacia sures más ardientes que los que los artistas soñaron jamás: hacia allà donde los dioses, al bailar, se avergüenzan de todos sus vestidos[368]: –
– yo hablo, en efecto, en parábolas, e, igual que los poetas, cojeo y balbuceo; ¡y en verdad, me avergüenzo de tener que ser todavÃa poeta! –
Hacia allà donde todo devenir me pareció un baile de dioses y una petulancia de dioses, y el mundo, algo suelto y travieso y que huye a cobijarse en sà mismo: –
– como un eterno huir-de-sÃ-mismos y volver-a-buscarse-a-sÃ-mismos de muchos dioses, como el bienaventurado contradecirse, oÃrse de nuevo, relacionarse de nuevo de muchos dioses: –
hacia allà donde todo tiempo me pareció una bienaventurada burla de los instantes, donde la necesidad era la libertad misma, que jugaba bienaventuradamente con el aguijón de la libertad[369]: –
donde también yo volvà a encontrar a mi antiguo demonio y archienemigo, el espÃritu de la pesadez y todo lo que él ha creado: coacción, ley, necesidad y consecuencia y finalidad y voluntad y bien y mal: –