Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – esto es lo que yo llamé redención para ellos, únicamente a esto les enseñé a llamar redención. – –
Ahora aguardo mi redención, – el ir a ellos por última vez.
Pues todavÃa una vez quiero ir a los hombres: ¡entre ellos quiero hundirme en mi ocaso, al morir quiero darles el más rico de mis dones!
Del sol he aprendido esto, cuando se hunde él, el inmensamente rico: entonces es cuando derrama oro sobre el mar, sacándolo de riquezas inagotables, –
– ¡de tal manera que hasta el más pobre de los pescadores rema con remos de oro! Esto fue, en efecto, lo que yo vi en otro tiempo, y no me sacié de llorar contemplándolo. –
Igual que el sol quiere también Zaratustra hundirse en su ocaso: mas ahora está sentado aquà y aguarda, teniendo a su alrededor viejas tablas rotas, y también tablas nuevas, – a medio escribir.
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Mira, aquà hay una tabla nueva: pero ¿dónde están mis hermanos, que la lleven conmigo al valle y la graben en corazones de carne?[371]
Esto es lo que mi gran amor exige a los lejanos: ¡no seas indulgente con tu prójimo! El hombre es algo que tiene que ser superado.