Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – cuando a medianoche oyes dar la hora a esa campana, tú piensas en esto entre la una y las doce –
– tú piensas en esto, oh Zaratustra, yo lo sé, ¡en que pronto vas a abandonarme!».
«SÃ, contesté yo titubeante, pero tú sabes también esto.» – Y le dije algo al oÃdo, por entre los alborotados, amarillos, insensatos mechones de su cabello.
«¿Tú sabes eso, oh Zaratustra? Eso no lo sabe nadie.» – –
Y nos miramos uno a otro y contemplamos el verde prado, sobre el cual empezaba a correr el fresco atardecer, y lloramos juntos. – Entonces, sin embargo, me fue la vida más querida que lo que nunca me lo ha sido toda mi sabidurÃa. –
Asà habló Zaratustra.
3[432]
¡Una!
¡Oh hombre! ¡Presta atención!
¡Dos!
¿Qué dice la profunda medianoche?
¡Tres!
«Yo dormÃa, dormÃa –,
¡Cuatro!
De un profundo soñar me he despertado: –
¡Cinco!
El mundo es profundo,