Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – hasta que yo también vuelva a casa. Pues ahora me llama un grito de socorro que me obliga a alejarme de ti a toda prisa[500]. Asimismo encontrarás miel nueva en mi casa, miel dorada de panales, fresca como el hielo: ¡cómela!
Mas ahora despÃdete en seguida de tus vacas, ¡hombre extraño!, ¡hombre encantador!, aunque te resulte difÃcil. ¡Pues son tus amigos y maestros más cálidos!». –
«– Excepto uno, al cual yo amo todavÃa más, respondió el mendigo voluntario. ¡Tú mismo eres bueno, y mejor incluso que una vaca, oh Zaratustra!».
«¡Vete, vete!, ¡vil adulador!, gritó Zaratustra con malignidad, ¿por qué me corrompes con esa alabanza y con miel de adulaciones?».
«¡Vete, vete!», volvió a gritar, y blandió el bastón hacia el tierno mendigo: pero éste escapó a toda prisa.