Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¡Evitad a todos los incondicionales de esa especie! Tienen pies y corazones pesados: – no saben bailar. ¡Cómo iba a ser ligera la tierra para ellos![536]
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Por caminos torcidos se aproximan todas las cosas buenas a su meta. Semejantes a los gatos, ellas arquean el lomo, ronronean interiormente ante su felicidad cercana, – todas las cosas buenas rÃen.
El modo de andar revela si alguien camina ya por su propia senda: ¡por ello, vedme andar a mÃ! Mas quien se aproxima a su meta, ése baila.
Y, en verdad, yo no me he convertido en una estatua, ni estoy ahà plantado, rÃgido, insensible, pétreo, cual una columna: me gusta correr velozmente.
Y aunque en la tierra hay también cieno y densa tribulación: quien tiene pies ligeros corre incluso por encima del fango y baila sobre él como sobre hielo pulido.
Levantad vuestros corazones[537], hermanos mÃos, ¡arriba!, ¡más arriba! ¡Y no me olvidéis tampoco las piernas! Levantad también vuestras piernas, vosotros buenos bailarines y aún mejor: ¡sosteneos incluso sobre la cabeza!
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