Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Esta corona del que rÃe, esta corona de rosas[538]: yo mismo me he puesto sobre mi cabeza esta corona, yo mismo he santificado mis risas. A ningún otro he encontrado suficientemente fuerte hoy para hacer esto.
Zaratustra el bailarÃn, Zaratustra el ligero, el que hace señas con las alas, uno dispuesto a volar, haciendo señas a todos los pájaros, preparado y listo, bienaventurado en su ligereza: –
Zaratustra el que dice verdad, Zaratustra el que rÃe verdad[539], no un impaciente, no un incondicional, sà uno que ama los saltos y las piruetas; ¡yo mismo me he puesto esa corona sobre mi cabeza!
19
Levantad vuestros corazones, hermanos mÃos, ¡arriba!, ¡más arriba!, ¡y no me olvidéis tampoco las piernas! Levantad también vuestras piernas, vosotros buenos bailarines, y aún mejor: ¡sosteneos incluso sobre la cabeza!
También en la felicidad hay animales pesados, hay cojitrancos de nacimiento. Extrañamente se afanan, como un elefante que se esforzase en sostenerse sobre la cabeza.
Pero es mejor estar loco de felicidad que estarlo de infelicidad, es mejor bailar torpemente que caminar cojeando. Aprended, pues, de mà mi sabidurÃa: incluso la peor de las cosas tiene dos reversos buenos, –