Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra 1
Mientras Zaratustra pronunciaba estos discursos se encontraba cerca de la entrada de su caverna; y al decir las ultimas palabras se escabulló de sus huéspedes y huyó por breve espacio de tiempo al aire libre.
«¡Oh puros aromas en torno a mí, exclamó, oh bienaventurado silencio en torno a mí! Mas ¿dónde están mis animales? ¡Acercaos, acercaos, águila mía y serpiente mía!
Decidme, animales míos: esos hombres superiores, todos ellos – ¿es que acaso no huelen bien? ¡Oh puros aromas en torno a mí! Sólo ahora sé y siento cuánto os amo, animales míos».
– Y Zaratustra repitió: «¡Yo os amo, animales míos!». El águila y la serpiente se arrimaron a él cuando dijo estas palabras, y levantaron hacia él su mirada. De este modo estuvieron juntos los tres en silencio, y olfatearon y saborearon juntos el aire puro. Pues el aire era allí fuera mejor que junto a los hombres superiores.
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Mas apenas había abandonado Zaratustra su caverna cuando el viejo mago se levantó, miró sagazmente a su alrededor y dijo: «¡Ha salido!