Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra «Me alabas, replicó el escrupuloso, al segregarme de ti, ¡bien! Pero vosotros, ¿qué veo? Todos vosotros seguÃs ahà sentados con ojos lascivos – :
Vosotros, almas libres, ¡dónde ha ido a parar vuestra libertad! Casi os asemejáis, me parece, a aquéllos que han contemplado durante largo tiempo a muchachas perversas bailar desnudas: ¡también vuestras almas bailan!
En vosotros, hombres superiores, tiene que haber más que en mà de eso que el mago llama su malvado espÃritu de magia y de engaño: – sin duda tenemos que ser distintos.
Y, en verdad, juntos hemos hablado y pensado bastante, antes de que Zaratustra volviese a su caverna, como para que yo no supiese: nosotros somos distintos.
Buscamos también cosas distintas aquà arriba, vosotros y yo. Yo busco, en efecto, más seguridad, por ello he venido a Zaratustra. Él es aún, en efecto, la torre y la voluntad más firme –
– hoy, cuando todo vacila, cuando la tierra entera tiembla. Pero vosotros, cuando miro los ojos que ponéis, casi me parece que lo que buscáis es más inseguridad,
– más horrores, más peligro, más terremotos. Vosotros apetecéis, casi me lo parece, perdonad mi presunción, vosotros hombres superiores –