AsĂ hablĂł Zaratustra
AsĂ hablĂł Zaratustra – vosotros apetecĂ©is la peor y más peligrosa de las vidas, la cual es la que más temo yo, la vida de animales salvajes, vosotros apetecĂ©is bosques, cavernas, montañas abruptas y abismos laberĂnticos.
Y no los guĂas que sacan del peligro son los que más os agradan, sino los que sacan fuera de todos los caminos, los seductores. Pero si tales apetencias son reales en vosotros, tambiĂ©n me parecen, a pesar de ello, imposibles.
El miedo, en efecto, – ése es el sentimiento básico y hereditario del hombre; por el miedo se explican todas las cosas, el pecado original y la virtud original. Del miedo brotó también mi virtud, la cual se llama: ciencia.
El miedo, en efecto, a los animales salvajes – fue lo que durante más largo tiempo se inculcó al hombre, y asimismo al animal que el hombre oculta y teme dentro de sà mismo: – Zaratustra llama a éste “el animal interior”[543],
ese prolongado y viejo miedo, finalmente refinado, espiritualizado, intelectualizado: – hoy, me parece, llámase: ciencia». –