Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos si permite a su huésped
estar a gusto! —¿comprendéis
mi docta alusión?…
Salve a su vientre
si es que fue
un vientre–oasis tan delicioso
como éste: lo cual pongo en duda.
Pues vengo de Europa,
que es la más neciamente desconfiada de todas las esposas.
¡Quiera Dios mejorarla!
Amén.
Heme aquà sentado
en este mÃnimo oasis,
a un dátil semejante,
tostado, almibarado, definitivamente áureo,
ávido de una redonda boca de muchacha,
ávido aún más de dientes incisivos,
gélidos, nÃveos, cortantes
dientes de muchacha: pues de ellos
está ansioso el corazón de todo ardiente dátil.
AsÃ.
A los llamados frutos del sur
similar, demasiado similar,
heme aquà cercado
de pequeños coleópteros alados