Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos que bailan y juegan a mi alrededor
análogos aún a sutiles,
insensatos, maliciosos
deseos y ocurrencias—
rodeado por vosotras,
colmadas de presentimientos, silenciosas
muchachas–gatas
Dudú y Suleyka,
—esfingeado, quiero llenar
de excesivo sentido cada palabra
(—¡Dios me perdone
este pecado de lenguaje!…)
—sentado aquÃ, aspirando el mejor aire,
verdadero aire paradisÃaco,
aire diáfano, ligero, veteado de oro,
un aire asà sólo antaño
caÃa de la luna
¿sucedió por azar
o por una loca alegrÃa?
como narran los viejos poetas.
Yo, escéptico, lo pongo en duda,
pues vengo
de Europa
que es la más neciamente desconfiada de todas las esposas
¡Quiera Dios mejorarla!
Amén.