Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos la otra pierna!
¡Lástima, esa otra adorable pierna!
¿Dónde esperará y se afligirá abandonada
la pierna solitaria?
¿Atemorizada quizá
ante una feroz fiera leonina
de rizos rubios? o incluso
roÃda ya, mordisqueada—
¡infeliz! ¡qué dolor! ¡qué dolor! ¡mordisqueada!
AsÃ.
¡Oh, no me lloréis,
tiernos corazones!
¡No me lloréis
corazones de dátil! ¡Senos de leche!
¡Taleguitas
de corazón de palo dulce!
¡Sé como un hombre, Suleyka! ¡Valor, valor!
¡No llores más,
pálida Dudú!
—¿O acaso deberÃa
haberme decidido por algo más fuerte?
¿Un fortalecedor del corazón ?
¿una palabra balsámica?
¿un reconfortante consuelo?…
¡Ah!
¡Arriba, dignidad!