Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos 1
¡Pronto cesará tu sed,
ardiente corazón!
Sofoca el aire,
desde bocas desconocidas un soplo me alcanza,
—comienza a refrescar…
Mi sol ardÃa sobre mà a mediodÃa:
¡Bienvenidos seáis,
vientos inesperados,
gélidos espÃritus del atardecer!
La brisa se desliza extraña y pura.
¿No me estará haciendo guiños la noche
con su oblicua
mirada seductora?
¡Permanece firme, valiente corazón!
No preguntes por qué.
2
¡DÃa final de mi vida!
El sol declina.
Ya la superficie del agua
está dorada.
Cálida respira la roca:
¿durmió sobre ella la dicha
su siesta a mediodÃa?
Entre verdes reflejos
aún prueba suerte el oscuro abismo.
¡DÃa final de mi vida!
