Ecce homo
Ecce homo Cada uno de ellos es un título sugestivo y nos ofrece un escorzo brevísimo de la autoimagen de Nietzsche. Éste escoge por fin el título Ecce homo, con su resonancia evangélica. Sin duda le complacía recordar a Pilatos en el momento en que, presentando al pueblo a un Jesús azotado y escarnecido, dijo: Ecce homo, ahí tenéis al hombre.
Una vez elegido definitivamente el título, Nietzsche duda entre varios subtítulos:
a) Ecce homo, un regalo a mis amigos.
b) Ecce homo, o un problema para psicólogos. Por qué yo soy algo más.
c) Ecce homo. Cómo se llega a ser el que se es.
La elección se inclina por el último, reminiscencia de la famosa frase de Píndaro: «Llega a ser el que eres» (Píticas, II, 72), que tantas veces había Nietzsche citado indirectamente en sus obras anteriores.