El crepusculo de los idolos

El crepusculo de los idolos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La otra idiosincrasia de los filósofos es no menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen lo que viene al final —¡por desgracia!, pues ¡no debería venir en modo alguno!—, los «conceptos más altos», es decir, los conceptos más universales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora, al comienzo en calidad de comienzo. De nuevo esto no es más que expresión de su manera de venerar: lo más alto no es lícito que surja de lo más bajo, no es lícito siquiera que haya surgido… Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui[17]. La procedencia desde otra cosa distinta se considera como objeción, como puesta en duda del valor. Todos los valores supremos son de primer rango, todos los conceptos más altos, el ente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto: todo esto no puede haber llegado a ser, y en consecuencia tiene que ser causa sui. Pero todas estas cosas tampoco pueden ser desiguales entre sí, no pueden estar en contradicción consigo mismas… Con ello tienen su pasmoso concepto de «Dios»… Lo último, más flaco, más vacío, se coloca como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum… ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de estos enfermos urdidores de telas de araña! ¡Y lo ha pagado caro!…

5


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker