Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ¿Por qué atormentas con designios eternos un ánimo tan pequeño?
¿Por qué no descansar bajo un plátano o bajo este esbelto pino?
Pero de todos modos, frivolidad o melancolía, vale más que un retroceso romántico y una retirada en buen orden, una nueva aproximación al cristianismo, bajo cualquiera forma que sea, pues él no podemos, según el estado actual del conocimiento, seguir entendiéndonos ya, sin mancillar incurablemente nuestra conciencia intelectual y traicionarla frente a frente de nosotros mismos y de los demás. Estos dolores pueden ser penosos; pero nadie sin dolor llega a ser un guía, un educador de la humanidad, y ¡desgraciado de aquél que quiera ensayarlo sin tener esa pura conciencia!
110