Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LA VERDAD EN RELIGIÓN.— Es indudable que en el perÃodo del razonamiento, nadie ha sido justo respecto a la importancia de la religión, pero es también cierto que es la reacción que siguió contra el razonamiento, se traspasó de nuevo la justicia, tratando a las religiones con amor, con pasión y atribuyéndoles, por ejemplo, una profunda comprensión del mundo. ¿Qué digo?, la comprensión más profunda con la que la ciencia, despojada del dogmatismo, hubiese poseÃdo la verdad bajo una forma no mÃstica. Las religiones deben, pues —tal es la afirmación de los adversarios de la explicación—, expresar el sensu allegorico, teniendo en cuenta la inteligencia de las masas, ésa sabidurÃa de toda la antigüedad, que es la sabidurÃa en sÃ, en el sentido de que toda verdadera ciencia de la Edad Moderna habrÃa conducido a ella, no alejado de ella: de manera que entre los más antiguos sabios de la humanidad y todos los que les siguieron, reinarÃa la armonÃa y aun la identidad de miras, y el progreso de los conocimientos —suponiendo que de ellos quisiera hablarse— se referÃa, no al principio, sino a su comunicación. Todo este concepto de la religión y la ciencia es erróneo en el fondo, y no tendrÃa partidarios si la elocuencia de Schopenhauer no la hubiese tomado bajo su protección: esa elocuencia clara, y que sin embargo no llega al auditorio. Si es cierto que se puede sacar mucho provecho de la explicación religioso-moral de Schopenhauer para la comprensión del cristianismo y de las otras religiones, también es verdad que sobre el valor de la religión para el conocimiento se ha engañado. Él mismo era en esto un alumno demasiado dócil de los maestros de la ciencia de su tiempo, que hacÃan sacrificios al romanticismo y habÃan abdicado el espÃritu de razonamiento nacido en nuestra época actual; no habrÃa podido de ningún modo hablar del sensus allegoricus de la religión; habrÃa más bien tributado homenaje a la verdad, como acostumbraba hacerlo, en estos términos: nunca hasta hoy religión alguna ha dicho ni mediata ni inmediatamente, ni en dogma ni en parábola, una verdad.