Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 213
PLACER SACADO DE LO ABSURDO.— ¿Cómo puede el hombre experimentar placer en lo absurdo? ¡Tanto como hay de qué reír en el mundo! Hasta puede decirse que casi donde existe una dicha, existe placer sacado de lo absurdo. La inversión de la experiencia en su contraria, de lo que tiene fin en lo que no le tiene, de lo necesario en lo caprichoso, sin que, sin embargo, estos hechos produzcan ningún daño y sean concebidos como manifestaciones de buen humor, son motivo de júbilo, pues nos libran momentáneamente de las imposiciones de la necesidad, de la apropiación a los fines y de la experiencia, en los cuales vemos amos incapaces de piedad; gozamos y nos reímos cuando lo esperado (que de ordinario trae consigo sombra e inquietud) se realiza sin perjudicarnos. Es algo parecido al júbilo de los esclavos en las fiestas Saturnales.
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