Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ORIGEN RELIGIOSO DE LA MÚSICA MODERNA.— La música espiritual nació del catolicismo regenerado después del Concilio de Trento, siendo Palestrina quien sirvió de resonancia al espÃritu nuevo, Ãntima y profundamente emocionado; más tarde pasó lo mismo con Bach en el protestantismo, a la medida en que éste habÃa sido hecho por los pietistas más profundo y más se separaba de su carácter dogmático originario. La condición y la base necesarias a estas dos creaciones era la posesión de una música tal como el Renacimiento y el prerrenacimiento la tenÃan, es decir, estudio sabio de la música, placer en el fondo cientÃfico que se tomaba de las obras de arte de la armonÃa y método de las voces. De otro lado, también debÃa haber precedido la ópera: la ópera, en la cual el profano protestaba contra la música frÃa que habÃa llegado a hacerse demasiado sabia, y querÃa volver a dar a Polymnia un alma. Sin esa tendencia profundamente religiosa, sin la expresión sonora del alma, Ãntimamente conmovida, la música habrÃa permanecido muy sabia, o de ópera; el espÃritu de contrarreforma es el espÃritu de la música moderna (pues hasta el pietismo de la música de Bach es una especie de contrarreforma). Es lo que le debemos a la vida religiosa. La música fue el contrarrenacimiento en el dominio del arte; de ella salió la pintura posterior de los Carraccio, de ella también quizá el estilo extravagante; más en todo caso que la arquitectura del Renacimiento o de la antigüedad. Y ahora podrÃamos preguntarnos: nuestra música moderna, removedora de ruinas, ¿podrÃa reunirlas en una arquitectura antigua? Lo dudo mucho. Lo que reina en la música, la pasión, el placer en disposiciones elevadas, muy exaltadas, la sucesión rápida de las sensaciones, el mayor efecto del relieve en luz y sombra, la yuxtaposición del éxtasis y de lo ingenuo, todo ello ha reinado ya una vez en las plásticas y creado nuevas leyes de estilo, pero nada de ello existÃa ni en la antigüedad ni en el Renacimiento.