Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano UN TONO DEMASIADO ALTO EN LA REQUISITORIA.— Por el hecho de que una situación crÃtica (por ejemplo, la violación de una Constitución, la corrupción y el favoritismo entre polÃticos o sabios) sea pintada en tonos muy exagerados, esa pintura pierde, es verdad, su acción sobre los clarividentes, pero actúa con mucha mayor fuerza aún sobre los que no lo son (a los que una exposición hecho con conciencia y medida habrÃa dejado indiferentes). Pero como éstos constituyen inmensa mayorÃa y poseen grandes energÃas y deseo más impetuoso de ponerse en acción, esa exageración resulta la ocasión de informaciones, de castigos, de promesas, de reorganizaciones. Es, en este sentido, útil exagerar en la pintura de las situaciones crÃticas.
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