Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LOS ARBITRIOS ENGAÑOSOS DE LA LLUVIA Y DEL BUEN TIEMPO EN POLÍTICA.— Del mismo modo que el pueblo supone tácitamente en el hombre que se ocupa en el estudio de la lluvia y del buen tiempo y los anuncia con algún anticipo, el poder de hacerlos, del mismo modo también no pocas personas, aun cultas y sabias, atribuyen a los grandes hombres de Estado, con gran fe supersticiosa, todas las revoluciones y coincidencias importantes que han tenido lugar durante su gobierno como obra que les es propia, siempre que sea evidente que lo han sabido más pronto que otros, y en ello hayan fundado sus cálculo: se les toma como dispensadores de la lluvia y del buen tiempo, y esta creencia no es lo que menos sirve a su poder.
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