Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano TIEMPO DICHOSO.— Un siglo dichoso es absolutamente imposible, por la razón de que los hombres quieren desearlo, pero no tenerlo, aprende a pedir al cielo turbaciones y miseria. El destino de los hombres está dispuesto para momentos dichosos, que toda vida tiene, pero no para épocas dichosas. Sin embargo, estas épocas quedan «por encima de los montes» en la imaginación de los hombres como un legado de los antepasados, puesto que, sin duda desde tiempos muy remotos, este concepto del siglo dichoso proviene de ese estado del hombre, en que después de la tensión violenta de la caza y de la guerra, se abandona al reposo, extiende sus alas y siente batir alrededor de él el sueño. Por un falso razonamiento cree el hombre que, conforme a ese antiguo hábito, después de períodos enteros de antigua y de pesares puede gozar en un grado y tiempo proporcionales su estado de dicha.
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