Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ILUSORIO, Y POR LO TANTO ÚTIL.— Así como para bordear un principio o atravesar un riachuelo profundo sobre una viga, se tiene necesidad de un repecho o pretil, no para sostenerse en él, pues se rompería inmediatamente con nuestro peso, sino para dar a la vista la idea de la seguridad, del mismo modo tenemos en nuestros comienzos necesidad de personas que inconscientemente nos prestan el servicio de pasamanos. Es cierto que no nos ayudarán si queremos realmente apoyarnos en ella ante algún gran peligro; pero producen la impresión tranquilizadora de que nos protegen desde muy cerca (los padres, maestros, amigos).
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APRENDER A AMAR.— Es necesario aprender a amar, aprender a ser bueno, y esto desde la juventud; si la educación y la suerte no nos brindan ocasión de ejercitarnos en estos sentimientos, nuestra alma se hará estéril, seca y aun impropia para la inteligencia de todas esas tiernas invenciones de los hombres amantes. Del mismo modo, debe aprenderse ay alimentarse el odio, si se quiere saber odiar; de otra suerte, los gérmenes morirán poco a poco.
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