Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano MALHUMOR CONTRA LA MORAL Y CONTRA EL MUNDO.— Cuando, como sucede tan a menudo, achacamos nuestro malhumor a culpa de otro, mientras que sentimos realmente que es nuestro, nos esforzamos, en el fondo, por obscurecer y abusar de nuestro juicio, queremos motivar ese malhumor a posteriori, en los errores y defectos de los otros y perder asà de vista a nosotros mismos. Los hombres de una religión estricta que son contra sà propios jueces inexorables, son al mismo tiempo los que han dicho las peores cosas de la humanidad: santo que guarde para sà los pecados y para los demás las virtudes, no ha existido jamás, como tampoco ha existido quien, siguiendo a Buda, oculte a las personas lo que hay de bueno y no dejar ver sino lo que de malo existe.
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