La gaya ciencia
La gaya ciencia 58
¡Solo como creadores!
Me ha costado el mayor esfuerzo y todavía me lo sigue costando: convencerme de que es indeciblemente más importante cómo se llaman las cosas que lo que son. La reputación, el nombre y la apariencia, la consideración de que disfruta una cosa, su medida y su peso usuales —que en su origen la mayor parte de las veces son un error y una arbitrariedad, puestos por encima de las cosas como un vestido y enteramente ajenos a su esencia, e incluso a su piel— han ido agarrando en la cosa por obra de la fe en todo ello y de su crecimiento de generación en generación y han ido engrosando la cosa paulatinamente, por así decir, hasta llegar a ser su cuerpo mismo: ¡lo que al principio era apariencia se termina convirtiendo casi siempre en esencia, y actúa como esencia! ¡Qué insensato sería quien pensase que basta señalar este origen y esta envoltura neblinosa de la ilusión para aniquilar el mundo que pasa por esencial, la denominada «realidad»! ¡Solo como creadores podemos aniquilar! Pero tampoco olvidemos esto: basta crear nuevos nombres y nuevas estimaciones y nuevas probabilidades para, a la larga, crear «cosas» nuevas.
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¡Nosotros los artistas!