La gaya ciencia
La gaya ciencia 105
Los alemanes como artistas
Cuando el alemán cae realmente en la pasión (¡y no solo, como es usual, en la buena voluntad de llegar a la pasión!) se comporta en ella justo como tiene que hacerlo, y no dedica más atención a su comportamiento. Pero la verdad es que entonces se comporta con muy poca habilidad y muy feamente y como sin compás y melodÃa, de modo que lo único que los espectadores sienten al verlo es vergüenza ajena o compasión, a no ser que él se remonte hasta lo sublime y arrebatado de que son capaces algunas pasiones. ¡Hasta el alemán llega entonces a ser bello! El presentimiento de cuál es la altura a la que la belleza empieza a derramar su encanto incluso sobre los alemanes empuja a los artistas alemanes hacia la altura y hacia más allá de la altura misma, hacia los excesos de la pasión: un profundo deseo real, asà pues, de salir de la fealdad y de la falta de habilidad, al menos de mirar hacia fuera de ellas, hacia un mundo mejor, más ligero, más meridional, más soleado. Y, asÃ, en ocasiones sus espasmos son solamente indicios de que querrÃan bailar: ¡estos pobres osos, en los que hacen de las suyas escondidas ninfas y escondidos dioses de los bosques, y a veces deidades todavÃa más altas!
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Música como abogada